Bankomunales: Los pobres pueden autofinanciarse

Written by on 2 Octubre, 2016

Tomado de: Compromiso Empresarial. La revista de la Fundación Compromiso y Transparencia. Por: María López Escorial.  @Marialescorial. 30/09/2016

Los Bankomunales, metodología para la organización comunitaria y el autofinanciamiento, se basan en la capacidad de ahorro, crédito e inversión de las comunidades con menos recursos, proponiendo un modelo alternativo a las microfinanzas ahí dónde éstas no llegan.

Por su capacidad demostrada para generar capital financiero y social, y con miras a amplificar su impacto y transformarlo en una plataforma integral de desarrollo local al servicio de la mejora de las condiciones de vida en sus comunidades, la Iniciativa de Innovación Social de CAF está apoyando tanto la extensión geográfica sistemática del modelo de Bankomunales como su profundización.

Autofinanciación vs. Microfinaciación

Una de las mayores críticas del modelo microfinanciero es que no llega a los más pobres de los pobres. El modelo microfinanciero, aunque atiende a las comunidades pobres dónde la banca tradicional no llega, de momento no es capaz de dirigirse, con un costo y modelo de distribución aceptable, a la base de la base de la pirámide. Entre ellas, las comunidades rurales más lejanas, dispersas y remotas dónde sus agentes de crédito son incapaces de acceder de forma regular, o a las demandas de muy bajos montos, erráticas e irregulares de esta población, que no siempre pueden estar fundamentadas en actividades productivas.

Contrariamente a la creencia popular, el problema de la falta de ahorro en las poblaciones más vulnerables no está tan ligado a la carencia de recursos como a la falta de mecanismos y productos apropiados que puedan capturar eficientemente este ahorro. Habiéndose demostrado que el ahorro -incluso más que el crédito- es clave para salir de la pobreza, este tipo de herramientas son esenciales.

Los Bankomunales cubren esa brecha, funcionando como grupos en los que la gente invierte sus excedentes y pide crédito al grupo cuando lo necesita, estando diseñados para pequeños plazos y montos bajos. Los Bankomunales adaptan los mecanismos informales de financiación culturalmente adecuados a comunidades pobres y, aprovechando sus ventajas, les dotan de seguridad y rentabilidad.

Según su creador, el emprendedor social Salomón Raydán, “la ventaja más importante que tienen los Bankomunales es que actúan como un mecanismo estabilizador del ingreso”. Como es sabido, la pobreza no se define sólo por el ínfimo volumen de los ingresos familiares sino también y casi más importante por la volatilidad y  lo impredecible de los mismos.

En este sentido, el Bankomunal opera como un mecanismo local y eficiente de capturar excedentes cuando la gente los tiene y de entregar capital en forma de crédito, cuando lo necesita. Así se aprovechan los diferentes flujos de ingresos y gastos de las distintas actividades de las familias de la comunidad.

De este modo, una enfermedad o accidente, una de las causas más importantes para que una familia caiga en la miseria, se puede mitigar a través de un préstamo con el Bankomunal. Con el beneficio adicional de una rápida aprobación y desembolso y sin necesidad de recursos externos.

Como aboga Salomón Raydán: “Nosotros promovemos un movimiento global que llamamos La otra microfinanza, porque no está basada en la bancarización, sino en la mejora de los mecanismos informales que la gente ha utilizado por siglos. Desde hace casi 15 años venimos repitiendo que el profesor Yunus enseñó que los pobres son financiables y nosotros que son autofinanciables”.

El éxito del modelo se basa en la adaptación de una metodología informal ampliamente utilizada en estas comunidades y en la autogestión de los grupos. Los beneficios son múltiples:

Por un lado, los fondos pertenecen a los miembros del grupo y eso hace que exista un especial cuidado en asegurarse que sean prestados a las personas correctas, para las actividades adecuadas.

Por otro lado, el hecho de que los miembros sean a la vez inversores (que abogarán por altas tasas) y clientes (que querrán lo contrario), hace que se dé una autorregulación del tipo de interés a lo que es realista y aceptable por la comunidad, evitando la usura, ya que los deseos como inversor, deben ser armonizados con los deseos como cliente.

Los créditos no se pueden conceder a terceras personas sino sólo a los miembros del grupo, lo que a su vez protege este principio.

Además fomenta la iniciativa individual, la mentalidad asociativa y la participación; ahondando en otro principio clave para salir de la pobreza: el incremento del empoderamiento y la autoestima de la mujer, siendo actualmente más de un 70% de los miembros de este género.

Un modelo nuevo basado en prácticas culturalmente aceptadas

Parecería que el modelo no es nuevo, las Cooperativas de Ahorro y Crédito o las Únicas en Perú, llevan existiendo muchos años, pero los Bankomunales tienen tres elementos fundamentales que le convierte en un instrumento superior para proveer servicios financieros a las poblaciones más vulnerables:

  1. La más importante es que no se apoyan en el concepto de ahorro sino en el de microinversión. En los Bankomunales, las personas no ahorran de la manera tradicional, sino que invierten en acciones que permiten constituir el capital de préstamo de la organización para satisfacer la demanda local de crédito. Al no ahorrar, sino invertir, no se cobran intereses de manera pasiva, sino que se obtienen ganancias o pérdidas.

Este matiz le da importantes ventajas:

– El ahorro es un concepto pasivo sobre el que se espera obtener un beneficio gestionado por una tercera persona o entidad. Por su parte, la inversión es un concepto activo en el que se tienen que tomar las decisiones adecuadas sobre ella. Lo que lleva a una completa involucración de los integrantes del grupo en la inversión de los activos.

– Además, genera un cambio de la visión negativa que las personas de bajos recursos muchas veces tienen sobre el dinero, sobre todo en comunidades más rurales. Para muchos de ellos, la percepción sobre el dinero está envuelta en una mezcla de valores morales y culturales, y no favorece la generación de riqueza.

Cómo dicen desde la organización: “El concepto de microinversión no sólo estimula el lucro, sino que fortalece la creación de capacidades y valores que impulsan el uso productivo del dinero como recurso; dotándolas de mayor responsabilidad y realismo en el manejo del negocio”.

  1. Concepto de propiedad individual. En el modelo Bankomunal la propiedad está perfectamente definida en los Certificados de Aporte Patrimonial o acciones. Todo socio sabe que es dueño de un capital específico, representado en las acciones que posee. Esas acciones pueden ser retiradas por el accionista en el momento que quiera.

Esto favorece a su vez la formación de conceptos individuales de propiedad y la definición de derechos individuales, frente a la propiedad más difusa de las cooperativas. Sin dejar de lado el valor de la asociación y la necesidad de apoyarse en el conjunto del Bankomunal para obtener los beneficios individuales.

  1. Manejo de excedentes. En el caso de los Bankomunales, los excedentes se distribuyen entre los individuos. Los Bankomunales son organizaciones distributivas, al contrario que muchas cooperativas donde son acumulativas. Lo que también favorece el espíritu emprendedor individual.

Este proceso además, está unido a un sistema educativo explícito y apoyado por Fundefir, la organización que creó Salomón Raydán para la difusión y sistematización de los Bankomunales. Este sistema se desarrolla fundamentalmente a partir de la experiencia de participar en el Bankomunal.

Ampliando el potencial de los Bankomunales

Dentro de la estrategia de innovación social, la CAF ha decidido apoyar la expansión y profundización del modelo.

Su objetivo a corto plazo es desarrollar un amplio programa de 400 Bankomunales, distribuidos en cinco países de la región: Haití, República Dominicana, Bolivia, Argentina y Colombia.

El modelo ya había sido testado en más de 500 grupos en unos 20 países, pero sin el apoyo de una iniciativa como la de la CAF no dejarían de ser meros ensayos metodológicos en casos aislados.

La estrategia de expansión se basa en la figura de los asesores comunitarios para el desarrollo local, en vez de los empleados profesionales de la Fundación Fundefir como venía haciéndose hasta ahora. Como explican a Compromiso Empresarial desde la CAF: “La idea es basar el crecimiento del modelo en la utilización de los propios socios de los Bankomunales, sobre todo mujeres, con alta capacitación, no solo en el uso de la metodología de los Bankomunales, sino en otra serie de elementos que le permitan convertirse en verdaderos ‘agentes de desarrollo local’. Queremos que apoyen el redireccionamiento del consumo de las familias hacia bienes y servicios que aporten valor a sus economías y tiendan a mejorar la calidad de vida de estas personas”.

Sobre eso pivota también la estrategia de profundización; estableciendo espacios de inversión para sus miembros no solo dirigidos a la creación de fondos para el crédito, sino que, basándose en las capacidades organizativas que genera el Bankomunal y su proceso de educación financiera, se creen instrumentos de inversión. Estos tienen la misión de permitir a los socios, de manera asociativa, adquirir productos y servicios que tiendan a mejorar la calidad de vida de sus miembros: salud, educación, capacitación, microseguros, comercialización…

En este sentido, mediante acuerdos con diversas empresas (microaseguradoras, empresas de capacitación…), se han desarrollado productos específicos tales como BK salud, servicio de atención médica y odontológica para socios y tres miembros de sus familias; BK vivienda para el mejoramiento de vivienda con programas preferenciales de crédito combinado con ahorro; BK protección para asegurar las deudas en caso de fallecimiento del socio, o Bk trabajo, con el desarrollo de un marketplace, entre otros.

Adicionalmente, se está testando el modelo para su aplicación dentro de colectivos en riesgo de exclusión como son la población reclusa o los grupos con distintas capacidades cognitivas.

Como dicen los mismos clientes: “El Bankomunal nos ha hecho vivir; hay una nueva oportunidad para salir adelante”.

En primer persona

En mi último viaje a Perú visité las Únicas, Cooperativas de Ahorro y Crédito de poblaciones aisladas de la sierra sur del país, para aprender su metodología. Aun siendo modelo asociativo, quedé fuertemente impresionada por el orgullo de la presidenta, la secretaria y la tesorera del Banquito Los Alcones al explicar que en tres años ya tenían un capital de 900 dólares y que seguían creciendo.

Pero lo que más me sorprendió fue el increíble aumento de autoestima que les generaba esta actividad. Como decía uno de sus carteles colgados en la pared: “El banco nos hace sentir como mujeres de negocios con capacidad de prosperar”.

Al preguntarles por su visión de futuro, las tres al unísono y con una gran sonrisa, contestaron: “Queremos ser un gran banco, como Mibanco; el Mibanco de esta comunidad”. Mibanco antes de la fusión con Edyficar era el mayor banco microfinanciero del país y contaba con más de medio millón de clientes. Sus palabras lo dicen todo.

Por María López Escorial

 

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